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Megadosis de vitamina C endovenosa

La manera más rápida y segura de aprovechar una cantidad adecuada de vitamina C es la vía endovenosa ya que asi se asimila completamente neutralizando carcinógenos y sustancias tóxicas, captando radicales libres con su capacidad de penetrar en la célula y gran poder antioxidante, estimulando el colágeno de la piel y promoviendo la producción de leucocitos e inmunoglobulinas fortaleciendo los mecanismos de defensa para el organismo.

¿Por qué necesitamos de ella?

El cuerpo humano no produce vitamina C (ácido ascórbico), por lo que su disponibilidad depende del consumo de alimentos o suplementos. Las fuentes alimenticias que más aportan vitamina C al organismo son: kiwi 100 mg, naranja 50 mg, mientras tanto un cigarrillo destruye 40 mg, un estrés leve consume 200 mg de vitamina C del cuerpo y un estrés fuerte o una gripe puede consumir hasta 3000 mg por día. Por eso su requerimiento se incrementa ante la presencia de enfermedades (gripes, infecciones, alergias, asma, bronquitis, problemas menstruales, glandulares, enfermedades reumáticas, artríticas, problemas en el metabolismo, en la respiración celular, diabetes, cáncer, SIDA, fatiga crónica, entre otras) o situaciones externas (abuso de alcohol, fumadores, stress, depresión, esfuerzos mentales, quemaduras, embarazo, lactancia, arrugas, celulitis, quimioterapia, uso crónico de medicamentos, corticoides, ejercicio físico extremo, vejez prematura).

¿Cuándo se recomienda aplicar?
  • Cansancio y fatiga tras ejercicio ligero
  • Enfermedad periodontal, encías sangrantes
  • Hemorragias nasales
  • Susceptibilidad a gripe y resfrío
  • Lenta curación de heridas
  • Absorción del hierro reducida
  • Fragilidad y dolor en los tendones, ligamentos, huesos y cartílagos.

También al ser un potente reductor de la oxidación se recomienda en situaciones de estrés, fumadores, deportistas de alto rendimiento, antecedentes de tumores, entre otros..