¿Podemos comer saludable aunque almorcemos todos los días fuera de casa?

¿Podemos comer saludable aunque almorcemos todos los días fuera de casa?

Nunca sobra lo suficiente para llenar el tupper para el día siguiente, es más tentador comprar algo en la rotisería de la esquina, o un cumpleaños de una compañera de oficina o –simplemente- que llegó el viernes son excusas siempre “válidas” para salir a comer y cambiar la rutina alimentaria (la carta de un restaurante nos tienta más a la hora de un “permitido”). Los mediodías nos encuentran, la mayoría de las veces, fuera de casa: ¿cuán factible es comer sano en esas situaciones?